Aug 21 2009

Tron: Revisión y espera

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Hola de nuevo. Resulta que me he enterado de que se está filmando Tron 2, la segunda parte de la famosa película de Walt Disneym, allá por 1982…

Como decía la canción del Reno Renardo (y ahora es cuando debéis ir a Youtube i buscarlo, gracias): “Yo, nací en los 80…”, así que me he vuelto a ver la primera para reiniciarme (junto con Krull, Trashin’ y Footlose) al modo acné…

Mmmm…. qué bueno los juegos, la bis ordenadores ochentera (¿os acordáis de “Juegos de Guerra?”), Jeff Bridges muy jovencito… joder, sólo me falta ver ahora “El chip Prodigioso” y retirarme a mis catacumbas…

Bueno, para terminar el homenaje, os dejo una imagen extraída de la película (es real, nada de potochop) donde algún editor de efectos visuales graciosillo rinde homenaje a uno de los mejores juegos de la historia… Es fácil…

tron2.png

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Jun 16 2009

¿Juego de Cartas de Mundodisco?

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Hace poco leí una entrevista a Terry Pratchett donde hablaba sobre juegos basados en Mundodisco (http://www.crescentblues.com/2_4issue/pratchett.shtml). Del inglés, os lo traduzco como buenamente he podido…

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Crescent Blues: Ya tiene muchos juegos basados en Mundodisco para PC. ¿Ha considerado alguna vez producir un juego interactivo online para Internet? O, como otros autores de fantasía hacen, ¿producir un juego de tablero o un juego de cartas?

Terry Pratchett: Trabajé con Phil Masters en GURPS Mundodisco. Más allá de esto… mira, cuando terminaría? Soy sólo un tio. Quiero usar mi tiempo en escribir. Algunas cosas no pasan porque no hay tiempo, y porque no veo la necesidad de todo ello. Más allá de un cierto punto, estás aprovechándote de los fans. Por supuesto, he sido preguntado por fondos de escritorio de Mundodisco, pero no dejo que las cosas pasen hasta que estoy seguro que hay una demanda de “abajo-arriba” (N.del T. vamos, que salga desde los fans y no desde una empresa), y además la idea me tiene que gustar también.
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Y ahora la discusión:

Partiendo de la base que disponemos del juego de tablero de Thud! y los juegos de PC, además del juego de Rol Mundodisco que saldrá en español en muy breve tiempo…¡Venga! ¿Qué tenemos que hacer para convencerle de que empiece un proyecto basado en cartas coleccionables?

Sería un orgasmo poder jugar a algún juego de cartas coleccionable (tipo Magic o El señor de los anillos) basado en sus personajes, Ankh-Morpork, la ambientación… ¡Os juro que destinaría mucho tiempo y dinero en ello!

Y para que veáis que no miento, aquí os dejo un pequeño art fan de mi creación…

Rincewind

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Jun 08 2009

Cómo descubrí a Terry Pratchett

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Aquí os dejo un escrito que realicé hace muuuuuuchos años… Lo he recuperado porque ahora parece haber un auge de la serie Mundodisco y su autor, Terry Pratchett.Para quien no lo conozca, espero cautivarle con mis palabras y que se compre alguno, ¡leches! Un abrazo.

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Tenía yo 12 años, una edad en la que el acné y las ansias por tocar algo de alguna mujer no eran muy compatibles. Cierto, la mayor parte de esa edad se basa en el descubrimiento del sexo, aunque siempre suele ser Sexo quien te descubre a ti (si toco aquí, ¿qué pasa?).

Pero bueno, no es de sexo de lo que quiero hablar.

Al mismo tiempo que descubrí esa faceta, descubrí otra: Los Libros Interesantes. La mayoría de gente que dice entender de libros afirma que la literatura clásica y los best-sellers son de lectura obligada (en recuerdo a mi profesor de literatura, cuya lectura obligada de “La celestina” hizo que empezara a dudar de sus facultades mentales).

Falso. Debo mi gusto por tamaño autor a mi hermano mayor (en edad), el cual siempre ha sido un fanático de la Ci-Fi y la fantasía. Yo hacía mis pinitos jugando a rol, en concreto a mi preferido, “El Señor de los Anillos”, pero me faltaba algo: novela.

Bien, ilustrado por ese ente de mayor envergadura (véase Hermano), cayó en mis manos “Cavadores”. Mentiría si dijera que en un principio me cautivó, de momento lo definiré como “extraño”. Me gustó su manera de escribir, y empecé a notar algo inusitado en mí: ¡Lo juro, 2 páginas más y me voy a dormir!. Pero al fin vino el regalo de los sentidos : “El color de la magia”.

Hasta el momento a mí me hacía reír Mortadelo y Filemón, y Superlópez. Pero nunca pensé que un libro cargado de letra y sin dibujos pudiera hacer reír. Pero no sólo era reír : Era llorar de risa.

Yo conocía el mundo de los magos, de los héroes, de los demonios… ¡pero no así, joder!

Jugando con los tópicos más tópicos de los tópicos en fantasía, (por desgracia Tolkien ya lo había escrito todo), conseguía hacer de lo que eran magos poderosos a un mago fracasado, con sólo un hechizo y que además no sabe usarlo. De héroes forzudos a héroes igualmente forzudos pero mononeurónicos y monosilábicos (bueno, mono… todo). De regentes nobles o malvados a regentes déspotas e hipócritas. De un mundo normal a un Mundodisco, donde todo cae por el borde (el borde entendido de manera literal; coja un diccionario usted). De ciudades esplendorosas y bellas a una ciudad fea y deprimente (ojo, si tenían que ser de alguna manera, Morpork era el modelo a seguir). Y además lo mezcla y lo agita todo con la época actual (Dosflores, la cámara de fotos, un diccionario…), creando una gran farsa que te hace morir de risa.

Bueno, para acabar este artículo, tan sólo diré que mis ojos prepúberes se iluminaron y subí un escalafón por encima del resto de mis congéneres no lectores (o sea, seres impíos y abyectos… es broma).

Aprendí a disfrutar con un libro. Y lo mejor, hice que otros lo descubrieran. Por favor, hágalo usted, el potencial intelectual de los demás se lo merece.

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Dec 29 2008

…yo de mayor quiero ser gato

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De entre todos los animales que existen en la tierra (y descarto ciertas personas que siguen afirmando que pertenecen a la raza humana), sin lugar a dudas escojo al gato, o, en su defecto, a cualquier felino. Pero es de gatos domésticos de lo que os voy a hablar hoy, en gran medida porque mi mujer no me deja adoptar una pantera negra o un jaguar, con la burda excusa de que gastan mucho en alimentación.

Como deduciréis de mis líneas, soy un amante de los gatos. Y no estoy dispuesto a empezar hablando de las disputas entre los defensores de los perros y los valedores de los gatos. No escribo para decir que el perro es cateto, sumiso y sin personalidad y en cambio el gato es listo, independiente y con carácter. No señor, no seré yo quien lo diga, así que aquí van algunos pensamientos sobre tan fantástico animal.

Los gatos llevan siglos conviviendo con la raza humana. De hecho, en las más antiguas culturas eran tratados como dioses, además de estar convencidos que poseían poderes sobrenaturales (como poder ver espíritus, por lo que creo que hay muchos en mi nevera, por el modo en que la observan).

Así pues, creo que los gatos están acostumbrados a ser tratados desde siempre como superiores a la raza humana. Y se lo han creído. O peor todavía, lo demuestran.

Al llegar a casa, el gato debe decidir firmemente si sale a recibirte o no. Esto depende en esencia de una sola pregunta: ¿Necesito algo de este humano? Si el gato viene a saludarte por su propio pie (ojo, levantar la cabeza desde el sofá para mirarte no cuenta), créeme, obedece a que o bien se le está acabando la comida o bien se le está acabando la comida (y no es un error tipográfico).

Tras satisfacer cualesquiera que sea su necesidad, entonces decidirá si premiarte con un arqueo de lomo o bien continuar ignorándote como ha venido haciendo toda su vida.

Sí que es cierto que hay gatos más cariñosos que otros, eso no lo discutiré. La variedad de respuesta felina al contacto humano es muy amplia, y va desde el ninguneo perpetuo (no le ves el pelo), pasando por el arañazo preventivo y llegando incluso al retoce amistoso. En mi caso, mi gato macho (tengo también una hembra), me ha salido amoroso. Cuando estoy tumbado, aprovecha la más mínima ocasión para subirse encima mío y hacerme carantoñas, sin embargo, deben cumplirse una serie de condiciones para que esto ocurra, y las podemos ver en este diálogo humano – felino:

Humano: Míralo que mono, cómo se sube encima mío.

Gato: Ya era hora que te pusieras la manta por encima, que hace frío, joder.

Humano: Mmmm, me da besitos…

Gato: Esta barba tuya es de p.m. para rascarme los bigotes.

Humano: Mira como busca su posición encima mío…

Gato: ¿Has olido ya mi ojete? ¿Me puedo tumbar?

……………..

Y así podríamos seguir con cualquier evento comunicativo.

Ah, eso sí, soy el hombre-pelo, mi casa es la casa del pelo y mis gatos sueltan pelo. ¿Os he hablado ya del pelo? Te aseguro que soy capaz de pasar la escoba por cuarta vez el mismo día y volver a sacar mechones y mechones de pelo. De hecho, se podría fabricar otro gato con tanta pelusa.

¿Has dejado la ropa encima del sofá? – error, ya está el gato tumbado encima y llena de pelo.

¿Te has dejado la puerta de tu habitación abierta? – error, ya está el gato tumbado encima y llena de pelo.

¿La bandolera del curro encima de la silla? – error, ya está el gato tumbado encima y llena de pelo.

Bueno, podríamos seguir hablando de los gatos por mucho tiempo. Para terminar, os dejo con un extracto de las leyes gatunas, que seguro podríais completar y añadir vosotros mismos:

Ley de la inercia gatuna: Un gato en reposo seguirá en reposo hasta que sea movido por alguna fuerza exterior, algo así como el ruido de la apertura de una lata de comida para gatos.

Ley del movimiento gatuno: Un gato siempre se moverá el línea recta a no ser que tenga una muy buena razón para cambiar de dirección, como por ejemplo la apertura de una lata de comida para gatos.

Ley del magnetismo gatuno: Los abrigos, las casacas (americanas, chaquetas) y los jerséis atraen el pelo de gato en proporción directa a la oscuridad de la pieza.

Ley de la termodinámica gatuna: El calor se transfiere de un cuerpo caliente a uno frío excepto en el caso del gato, en el que cualquier tipo de calor se transfiere al gato.

Ley de estiramiento gatuno: Un gato siempre se estirara en una longitud directamente proporcional a la duración de la siesta hecha.

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Oct 29 2008

…en el metro

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En días de lluvia es cuando dejamos la moto y nos disponemos a coger el metro, ese gran transporte público. Parece mentira, pero existe un gran número de curiosidades que nos rodean mientras esperamos a que los desvencijados vagones lleguen al andén.

 

Al acceder a la boca del metro, y dependiendo de la zona en la que viváis, os percataréis de la fauna diversa que reside en el acceso a la gruta diabólica. Vamos a enumerar unos cuantos de ellos:

 

  1. El yonqui que te pide pasta:  de base, intentaremos evitar a este personaje. Sin embargo, si somos tan cautos de dirigirle la mirada, caeremos presa de su tan repetida frase: “Perdona, pero es que me falta 1 euro para pillar el metro…”. ¡Válgame Dios! ¡Si ayer por la tarde ya me pediste! Me da en la nariz que a este paso vas a llegar tarde pero fijo…
  2. El guiri que se da el leñazo: este es increíble. Introduce el ticket en la máquina, va a pasar y… ¡toma! Hostia en las partes bajas. ¡Por la derecha, cenutrio! ¿Qué no ves la flecha? Pero éste se empeña en empujar el rodillo haciendo ademanes claros de que hay algún problema con el torno. El pobre infeliz no piensa que lo hacemos así simplemente para joder a los extranjeros…
  3. El bareto de metro: qué podemos decir de tan típico establecimiento. Carajilleros de las 8, cerveceros + bocata de bacon para coger fuerzas, y, como no, ese inconfundible cortado imposible de despegar de la barra.
  4. El que se pelea con la máquina de los tickets: este espécimen es claramente reconocible por las veces que debe volver a recoger las monedas de la máquina, ya que o se le ha pasado el tiempo o es incapaz de atinar en las opciones de la maquinita. ¿Tal vez se piensa que es una tragaperras? ¡Oiga, me han salido las tres cerezas!

 

Hay muchos más, pero creo que estos son los principales. Descendamos ahora hacia las entrañas de la bestia.

 

Primero de todo, como no solemos coger el metro, nunca nos acordamos si la futura salida está en la cabeza o en la cola. Para no parecernos a nosotros mismos imbéciles, decidimos democráticamente (faltaría más) situarnos en el medio del andén, así nuestra conciencia queda apaciguada. Ahora sólo queda esperar.

 

De algún tiempo a esta parte, al menos donde yo vivo, se han instalado paneles electrónicos que nos ofrecen una cuenta atrás hasta la llegada de nuestro vagón. La idea es la hostia, pero curiosamente cada vez que levantamos la vista del libro nos damos cuenta de que cada vez queda lo mismo para que llegue. Extrañados, dedicamos nuestra atención a seguir dicha cuenta, y oh, sorpresa, cuando quedan 50 segundos para que llegue, milagrosamente el panel decide resetearse y situarse en la fantástica cifra de 1 minuto y cuarenta segundos. Y así vuelve a suceder hasta que nos damos cuenta de que el panel ha absorbido nuestra alma y nuestro cerebro está a punto de derretirse.

 

Por fin llega nuestro metro y, diligentemente, dejamos salir para poder entrar. Excepto, por supuesto, la encantadora señora mayor que permanece inamovible ante las puertas, y, cual panzer, accede al interior del vagón cuando las puertas apenas han abierto. Con un ágil movimiento (aunque claro, a su familia les cuenta que casi no puede andar), le roba en las narices el sitio a cualquier cándido que confiara en las leyes del tiempo y el espacio.

 

Como ya nos vamos a pasar todo el día sentados en la oficina, decidimos apoyarnos contra la pared y dedicar un estudio más profundo a lo que nos rodea.

 

Para empezar, el maldito niñato de los auriculares se nos sitúa justo al lado para que oigamos perfectamente lo que está escuchando en su mp3. Aunque creemos que el término “escuchar” no encaja precisamente con lo que se puede hacer con semejante música. Tal vez “desechar”, o “derogar bajo pena de muerte” tendría más sentido. Aaaaaaaah! Que todavía se lleva el tema de la música “máquina”. Perdón, joder, es que estamos desfasados. Pensaba que un martillo pilón y una sirena de ambulancia jamás podrían ponerse de acuerdo para generar tanto ruido.

 

Pero ah, amante de los “80-90”, esto está cambiando. A nuestra izquierda, podemos encontrar otro grupito de adolescentes que ha decidido que los auriculares son perjudiciales para los oídos, así que nos deleitan con una infumable melodía que repite continuamente “perrea”, “muévelo”, “calentito” o “mi amol”. Fantástico.

 

Y aquí es cuando nos preguntamos quién será el inventor del dicho “Unos tantos y otros tan poco”. Ya que la señora de enfrente se ha echado perfume como para destruir toda vida en una sala sin ventilación. Sin embargo, el sobaco del gañán de al lado reclama urgentemente un tratamiento anti-stress.

 

Finalmente, conseguimos abandonar la lata de sardinas y corremos hacia el exterior. ¿Por qué narices no se pondrán a la derecha? Sorteando a los sonámbulos de primera hora, conseguimos llegar a la salida.

 

“Perdona… es que me falta un euro para pillar el metro y…” ¿pero yo no te he visto antes?

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